martes, 5 de enero de 2016

SABIDURÍA ANCESTRAL

Érase una vez, en un pequeño poblado indio, un niño jugaba y correteaba de un lado para otro. Tan absorto estaba en su mundo de juegos e ilusiones infantiles que, sin darse cuenta se alejó del poblado. En el cielo, un águila sobrevolaba aquellas praderas cuando el niño, impresionado por la envergadura de sus alas, la miró hipnotizado. El águila descendió y postrándose ante él le dijo: -acompáñame, deseo enseñarte algo-. El niño siguió al águila a través de un camino y tras una montaña apareció un lugar que no había visto jamás. Había una cascada de agua que caía de lo alto de la montaña a un lago. Vio un ciervo pastando del prado y muchos pájaros que anidaban en los árboles. El águila le dijo: -¿Ves aquella pequeña cabaña al otro lado del lago? Toma esa barca y crúzalo, allí hay alguien que te espera-. El niño, haciendo caso del águila, se subió a la barca, remó con más o menos dificultad y llegó al otro lado. Al llegar a la cabaña vio que la puerta estaba entreabierta, entró y vio a su abuelo sentado en el suelo. El niño se acercó y le dijo: -¿Qué haces aquí, abuelo?
-A esta vieja cabaña vengo de vez en cuando cuando quiero estar tranquilo conmigo mismo. Aquí vengo desde hace muchos años para mostrar mis respetos a nuestros antepasados.
-¿Y eso cómo se hace?- le preguntó el niño.
-Entro en meditación y mi alma se comunica con la de ellos.
-¿Y qué les dices?
-Les agradezco todo lo que fueron y todo lo que me enseñaron.
-¿Qué te enseñaron?- insistió el niño.
-Muchas cosas cosas. Me transmitieron su sabiduría.
-¿Para qué sirve la sabiduría?- cuestionó el niño. Entonces el abuelo, tras un rato en silencio encontró una respuesta.
-La sabiduría sirve para muchas cosas pero la más importante es para mantener la paz entre tu pueblo. Con la sabiduría haces calmar a los malos espíritus de un enfermo. Con la sabiduría encuentras un camino hacia lo que es justo entre dos personas. Con la sabiduría entiendes el dolor de los que sufren. Con la sabiduría haces que la felicidad entre en tu alma. Con la sabiduría respetas el ritmo de la Naturaleza. Con la sabiduría calmas al que tiene prisa y alientas al que es lento. Con la sabiduría permites que los animales te enseñen cosas que los humanos desconocemos. Con la sabiduría aprendes a conocer a las personas y a conocerte a ti mismo. Y es que una persona sabia aprende incluso de un necio pero un necio no aprendería ni de un sabio. Con la sabiduría alcanzas la paz, ese gran tesoro que los hombres andan buscando.
El niño, maravillado con la respuestas del abuelo le dijo: -Jopé abuelo, tú sí que eres un sabio ¿Y yo seré tan sabio como tú cuando sea mayor?
-No. Serás más sabio que yo.
-¿Por qué seré más sabio que tú? eso es imposible.
Y el abuelo riendo le dijo: -Porque yo, cuando tenía tu edad, le hice esa misma pregunta a mi abuelo y éste me respondió lo mismo que yo te he respondido a ti.


Una buena base familiar
es el preludio de un futuro próspero
IGC


Ilde García
Psicoterapeuta y profesor de taichí
T. 628 704 281
e-mail: ildegarciachica@gmail.com
web: http://www.ildegaryang.wix.co,/psico-transpersonal

Blog: http://lamiradadelalechuza.blogspot.com.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario