lunes, 26 de enero de 2015

EL HOMBRE DE LA CAPA NEGRA

El otro día soñé que me perseguía un hombre que vestía una capa negra, no le veía el rostro ya que estaba en la sombra y yo intentaba huir pero mis piernas pesaban tanto que casi no podía ni caminar. Fue angustioso. Al final decidí entregarme y me desperté de golpe. Menos mal, me dije, ha sido una pesadilla.
¿Cuantas veces habremos soñado con ese famoso hombre de la capa negra? Seguro que innumerables veces a lo largo de nuestra vida. Al irnos a dormir, abrimos la puerta de nuestro mundo inconsciente y nos encontramos con la sorpresa que un hombre al que no podemos identificar nos persigue obsesivamente. Pero vamos a imaginar, ahora, en pleno uso de nuestras facultades racionales, que ese hombre de la capa negra y al que no le veo la cara me persiguiera. Ahora, desde el escenario y como observador, en lugar de como protagonista del sueño, me hago estas preguntas: -¿Por qué es un hombre y no una mujer? ¿Por qué va de negro? ¿Por qué lleva una capa y no otra prenda de vestir? ¿Por qué no le veo la cara? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Por qué me persigue? ¿Por qué no me habla? ¿Por qué me atemoriza? ¿Por qué se obsesiona conmigo? Bueno ya, vale de hacer tantas preguntas que casi con toda seguridad no voy a poder responder o sí, si hago una interpretación profunda del sueño.
¿Qué simboliza en mis sueños ese hombre de la capa negra? Lo primero que me llama la atención es que ese hombre no sé quién es, no puedo ubicarlo o relacionarlo con nadie conocido. tampoco sé si es gordo o delgado, joven o viejo, guapo o feo, por lo tanto no puedo darle una identidad para hacerme una idea. El solo hecho de que no pueda identificarlo ya es motivo para inquietarme. Me persigue y no sé por qué, solo sé que viene tras de mi, sigue mis pasos y desconozco el motivo, por lo tanto ese desconocimiento es motivo de nuevo para inquietarme. No sé qué quiere de mi, desconozco sus intenciones, no sé si quiere hacerme daño o incluso matarme. Eso también es motivo para tener ansiedad. En definitiva, que me persigue alguien SIN IDENTIDAD, que no sé SUS INTENCIONES y que desconozco LO QUE ME ESPERA. Pero en estas tres cuestiones está siempre el DESCONOCIMIENTO de lo que hay y de lo que sucede: NO SÉ quién es, NO SÉ lo que quiere y NO SÉ lo que sucederá. NO SÉ, NO SÉ, NO SÉ. Si nos ceñimos al precepto básico de que todo lo que aparece en mis sueños es un aspecto mío, pues lo siento por los que pensaban mal sobre el pobre hombre de la capa negra pero sí, ese hombre de la capa negra es un aspecto tuyo. Se trata de un aspecto personal que tiene una utilidad muy grande. Aparece en mis sueños para decirme que hay mucha ansiedad escondida o evidente en mi vida debido a cosas que me suceden y que no puedo identificar ni sé por donde saldrá. Esto le pasó a una persona que en su vida le atemorizaba el fantasma de perder el trabajo y eso le provocó un grado muy alto de ansiedad y de miedo. Aunque también sucede mucho en momentos de tensión, de incertidumbre, de negatividad o de no saber lo que sucede en mi vida. Pero por supuesto, cada persona es un mundo y el hombre de la capa negra personal de cada uno debería de ser analizado individualmente, para llegar a una comprensión más profunda del sueño.

Felices sueños


ILDE GARCÍA
Psicoterapeuta en transpersonal
Colaborador en Mataró con el Instituto A.M.I., Centro Positiva-Ment y Centro Ángeles
y en Cardedeu con Centre La Font
T. 628 704 281
https://www.facebook.com/ilde.garciachica
ildegarciachica@gmail.com

miércoles, 21 de enero de 2015

LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON...

Dicen que los sueños, sueños son... Así acabó Calderón de la Barca su famoso poema "La vida es sueño" y hoy día sigue habiendo controversia sobre lo que quiere decir esa frase tan aparentemente sencilla.
Pero los sueños ¿qué son en realidad? ¿Son una muestra de nuestro mundo interior? ¿Son representaciones de nuestras frustraciones, deseos y anhelos? ¿Son mensajes de nuestro inconsciente? Podemos decir que los sueños son un poco todo eso y mucho más.
Nuestro increíble mundo inconsciente construye una pequeña obra de teatro y ahí aparece todo nuestro mundo reducido a una sola escena, nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestros anhelos, nuestras frustraciones, nuestras respuestas, nuestros éxitos y fracasos, nuestros pensamientos, nuestras conductas, nuestras capacidades y talentos y un larguísimo etcétera que es muy difícil resumir en pocas palabras.
Soñar es muy necesario ya que cuando soñamos la psique libera tensión acumulada. Cuando soñamos por las noches vemos escenas casi siempre muy difícil de comprender, incluso tan surrealista que nos parece mentira que nuestra mente pueda dibujar un marco como ese.
A veces las personas tienen sueños premonitorios pero ¿se puede predecir el futuro a través de los sueños? Esa pregunta es complicada ya que la psique tiene un alcance tan grande, que poder llegar según que niveles psíquicos requeriría de un entrenamiento mental muy complicado y duro. Lo que sí que podemos hacer a través de los sueños es mejorar nuestro futuro tan solo llegando a la comprensión profunda de su significado. Entender los sueños es llegar a un autoconocimiento profundo y tremendamente positivo ya que los mensajes ocultos que se esconden en los sueños es información de nuestro microcosmos personal. Mi YO.
Allí, a ese recóndito lugar de mi mente, a ese lugar al que no podré acceder jamás racionalmente, REPITO RACIONALMENTE, ahí es donde los sueños nos ofrecen la oportunidad de llegar.
¿Alguna vez te has preguntado 'por qué mi vida es un desastre'? o ¿Por qué tengo miedo de cosas tan cotidianas? o ¿Por qué tal fobia me paraliza? o ¿Por qué sufro depresiones de las que no sé ni como salir? y tantas preguntas que hacen referencia a que mi vida sea algo o muy desastrosa. Todo está en los sueños. Hazles caso. Anótalos en una libreta a modo de diario y a partir de ahí podemos empezar a trabajar con tus sueños y averiguar todo lo que en ellos se esconde.
Y permíteme un consejo, Nunca le tengas miedo a tus sueños sino todo lo contrario, ámalos porque salen de dentro de ti.

Que tengas dulces sueños


Ilde García
Psicoterapeuta transpersonal
Colaborador en Instituto A.M.I., Centro Positiva-Ment y Centro Ángeles de Mataró
Colaborador en Centre La Font de Cardedeu
Telf.: 628 704 281
http://lamiradadelalechuza.blogspot.com.es
Facebook: https://www.facebook.com/ilde.garciachica

domingo, 15 de junio de 2014

¿QUIÉN ME VISTE A MI?

¿Qué somos? ¿Qué nos sucede hoy? ¿Por qué nos sentimos hoy de esta manera? La respuesta está en nuestro entorno pero sobre todo en nuestra ropa y nuestro abalorios. Hoy me he levantado por la mañana y mi gran dilema es: ¿Qué ropa me pongo? Y luego me digo: ¿Con qué puedo conjuntarlo?
Me dirijo al armario y a mis cajones y empiezo la "Impossible Mission" de elegir. Un pantalón, una falda, una blusa, una camiseta, una camisa, los colores, la combinación de estilos, una pulsera, un colgante. Me miro al espejo y me digo: espejito, espejito ¿estoy guapa-o esta mañana? Y el espejito te dice: -Anda ya, mira el reloj que se te hace tarde. Salimos de casa y aunque nadie te dice nada a todo el mundo le gusta como vas. Pero las dos grandes preguntas que nos hacemos los psicoterapeutas son:
-¿Por qué he elegido esta ropa, este conjunto, estos abalorios, que tan bien me sientan hoy?
-¿Quién me viste a mi?
Bueno, de largo es sabido que los colores y la ropa tienen una relación directa con varios aspectos míos: mi estado de ánimo, mi forma de ser, mis intenciones, mis frustraciones, etc... Cuando llega el momento de elegir la ropa mi inconsciente se pone en funcionamiento, aparecen mis necesidades que se ponen de manifiesto y elige un color para cada necesidad. Cada color atiende a una vibración emocional que se complementa o compensa una necesidad o un sentimiento. Los colores están relacionados con diferentes aspectos de la persona, así pues el rojo es la pasión y cuando tenga la necesidad de pasión me llamará el color rojo; el azul es la calma y cuando necesite calma en mi vida me llamará el color azul; el amarillo es la alegría y así hasta definir todo el espectro cromático. Muchos mitos de la literatura y del cine visten según las características de su conducta, así pues un personaje como el Conde Drácula que viste de negro, elegante, con una capa negra por fuera y forrada de rojo en su interior nos está diciendo que su conducta es muy profunda (color negro) por las profundas reflexiones que se va haciendo a sí mismo debido su dolor interior por el amor que frustró vida debido a la muerte prematura de su amada; y la pasión que siente por ella (color rojo del interior de la capa), pasión que lleva por dentro y que siente por ella con toda la fuerza de su alma. Bueno, habría muchísimo que hablar sobre este personaje, por supuesto, pero es un simple ejemplo de lo que simboliza la ropa que llevamos y los colores que usamos para definir nuestro estado de hoy.
Pregunta: -¿Quién me viste a mí?
Respuesta: -Mi inconsciente.

Que tengas un buen día


Ilde García Chica
Psicoterapeuta y Nutricionista
Colaborador del Instituto A.M.I. y Centro Positiva-Ment
ildegarciachica@gmail.com
T. 628704281

miércoles, 4 de junio de 2014

UN ENEMIGO LLAMADO DOLOR

El dolor, ese enemigo público con el que nadie desea encontrarse. El dolor no es fácil de definir ya que es una sensación incómoda y muy desagradable, por la que pasamos como consecuencia de un hecho o reacción. Y permitidme que os diga algo aunque me llaméis masoquista, pero a veces es necesario por muchos motivos. Tengamos en cuenta que el dolor, al igual que las patatas, se mide a kilos. No es lo mismo una molestia, que un dolor, que una contractura o que un pinzamiento.
  • El dolor se manifiesta cuando hacemos un sobreesfuerzo al mover muebles en casa, al trabajar levantando pesos fuertes o en la mayoría de trabajos físicos. Aquí se pone de manifiesto el dolor físico.
  • El dolor se manifiesta tras un choc emocional a causa de una mala noticia repentina que nos a cogido desprevenidos, como el fallecimiento de un ser querido, la ruptura de una pareja o el enfado debido a problemas familiares cercanos. Aquí se pone de manifiesto el dolor emocional.
  • El dolor se manifiesta tras el autoenfrentamiento psicológico que vivo en un proceso psicoterapéutico o de crecimiento personal. Aquí se pone de manifiesto el dolor psicoemocional.
A este último le vamos a hacer una mención especial. El dolor se manifiesta tras el autoenfrentamiento psicológico que vivo en un proceso psicoterapéutico o de crecimiento personal. Muchas son las personas que pasan por la consulta de un psicoterapeuta porque se sienten mal, deprimidos, sin fuerzas, sin ánimos, sin una salida evidente en su vida, etc. El proceso a veces no es fácil, es doloroso y en algunos casos hasta traumático. Siempre intento convencer a los pacientes que no han de ver al dolor en estos casos como la repetición de un sufrimiento sino como una expresión de liberación. MEJOR FUERA DE DENTRO. Y es que el dolor que se instaló en el pasado no duele como tal sino que se manifiesta en forma de síntomas. En el momento de moverlo de ese lugar para sacarlo al exterior, que se encuentra de bien como un marqués, es cuando lo padecemos como dolor. Repito, MEJOR FUERA QUE DENTRO. Nunca sabemos como se puede desarrollar ese dolor y que enfermedad nos tiene preparada, aunque ya me haya acostumbrado a vivir con ese síntoma que me ofrece.
Dicho de esta manera puede parecer que un paciente viene a una sesión de psicoterapia a sufrir y NADA MÁS LEJOS DE ESO. Un paciente viene a una sesión de psicoterapia a liberar esa carga emocional, que hace que no pueda conducir su vida con plena libertad. Pero el proceso requiere de trabajo, tiempo y paciencia con uno mismo.
 
No le tengas miedo al dolor psicoemocional y quítatelo ya de dentro.
 
Que tengas un buen día, sin dolor.
 
Ilde García
Psicoterapeuta y Nutricionista
Colaborador Instituto AMI y Centre positiva-Ment
T. 628 704 281

jueves, 22 de mayo de 2014

LAS MONTAÑAS EN SUEÑOS

Altas y majestuosas montañas aparecen en nuestros sueños. Tengo un sueño: me veo en una montaña caminando, la nieve se hunde ligeramente a mis pasos, empiezo a subir y cada vez me cuesta más, me fallan las piernas y me queda poco aliento, ya casi no me responden mis fuerzas y aun me falta mucho para llegar allá arriba, aunque no sé por qué quiero subir hasta allí.
 
 
¿Quién no ha tenido un sueño así o parecido? Las montañas en los sueños nos están hablando con bastante claridad sobre nuestros logros, las limitaciones, nuestras fuerzas y aquellas metas que ansiamos alcanzar. La dificultad con la que nos encontramos en el sueño subiendo una montaña es la misma dificultad con que nos encontramos ante un reto en nuestra vida. Aquí deberíamos preguntarnos ¿Qué reto estamos poniéndonos en nuestra vida y con que dificultades me estoy encontrando? Los detalles aparecerán en el sueño de forma simbólica, como siempre.
 
De hecho, la vida está llena de retos. Constantemente estamos sometidos a retos, unos más grandes y otros más modestos. Si el reto es modesto puede que en mi sueño aparezca una montaña fácil de subir, sin dificultades y me veré caminando con soltura y decisión. Si el reto de vida veo que me viene grande y aún así me empeño puede que en mi sueño aparecerá una montaña muy empinada, con nieve y viento, me veré cansado y me parecerá que la cima no llega nunca.
 
Algunas empresas se llevan a sus directivos (que muchos no han visto una montaña más que por televisión) a subir una de las más altas de su zona. En Catalunya se puso de moda hace un tiempo llevar a directivos a subir La Pica d'Estats, que con 3.143 metros de altitud es la más alta de Catalunya, y claro, casi ninguno llega al collado. También algunos intentan ascender el Aneto (3.404 mts.), punto más alto de la cordillera pirenaica, pero el resultado es el mismo, la mayoría no cruza el paso de Mahoma.
 
Y es que para subir una montaña solo necesitas dos cosas: dos piernas para caminar y un corazón para empujar. De la misma manera que en los retos de la vida necesitas ponerte en marcha diseñando y proyectando el logro y empujar con el corazón para llegar.
 
 
Ilde García
Psicoterapeuta y Nutricionista
Colaborador Instituto AMI y Centre positiva-Ment
T. 628 704 281

miércoles, 14 de mayo de 2014

EL CAMBIO COMO CAMINO DE VIDA


¿Qué es el cambio? Una mariposa extiende sus alas y todos quedamos maravillados de su colorido y de su esplendor. Vuela majestuosamente y se posa con una delicadeza extraordinaria sobre una flor. Sirve de inspiración a poetas, a amantes, a creadores y pequeños locos. Pero en ese momento nadie o casi nadie repara en la tesitura, de que pocos días atrás, esa espectacular manifestación de la Naturaleza era un insulso capullo agusanado, feucho y sin gracia. ¿Qué ha sucedido ahí en medio? Perece como si por aquel lugar pasaran por casualidad el Mago Merlín y la Hada Madrina, sacaran sus varitas mágicas y ¡¡Chas!! se produjera el milagro. El insulso gusano se ha convertido en una preciosa mariposa. Esta es la verdadera definición de CAMBIO o TRANSFORMACIÓN. Pero si tuviésemos que hacer un paralelismo entre el gusanito que se convierte en mariposa y nuestra vida, quizás estaríamos de acuerdo en que esa transformación se produce gracias a un proceso personal en el que, muchas veces, interviene la ayuda de un terapeuta (el Mago Merlín y/o la hada Madrina). Lejos de lo poético, observamos que todo en el Universo está en constante proceso de cambio. De hecho no hay nada que sea hoy igual que hace un tiempo, por mucho esfuerzo que empleemos en evitar los cambios, éste sucederá de forma natural. Pero en un proceso personal, es más difícil que el cambio se produzca rápidamente debido a las numerosas resistencias interiores. Muchos han hablado de los cambios y de las transformaciones y de sus enormes beneficios. Hasta los grandes cambian si quieren continuar camino. Me impresionó cuando leí el libro de "El Cambio" del Dr. Wayne Dyer. El mismo autor explica que después de escribir libros como "Las zonas erróneas", que ya tuvieron un gran éxito mundial, él mismo fue asaltado por la necesidad de un gran cambio y fue entonces cuando se dedicó a su obra "El Cambio". Y podríamos seguir dando ejemplos y más ejemplos que demostraran que los cambios son necesarios y terapéuticos. No obstante quién tiene la última palabra para cambiar y transformar tu vida en un camino eres TÚ.
 
Ilde García
Psicoterapeuta y Nutricionista
Colaborador Instituto AMI y Centre positiva-Ment
T. 628 704 281

miércoles, 30 de abril de 2014

UNA OLLA A PRESIÓN

¿Qué somos? Somos emociones. Todas las emociones. Nuestro ser es como un gran almacén dónde se acumulan todas las experiencias de nuestra vida. Cada experiencia lleva asociada una o varias emociones juntas. Las hay que son más intensas, aunque las hay que son más leves. Un día tuve el privilegio de trabajar con una persona, que contaba en su almacén personal de experiencias con un gran número de emociones (hasta aquí bien, como todo el mundo), pero estas emociones tenían la particularidad de que estaban reprimidas (bueno, como mucha gente) y él mismo me dijo: -es que me siento como una olla a presión-, después se acordó de que en más de una ocasión había soñado, casualmente, que se veía en una cocina con muchas ollas a presión echando humo. Si es que la mente es increíble ¿no creéis?

Son muchos los motivos que nos llevan a ser como una gran "olla a presión". La manifestación y expresión emocional, dentro de un contexto personal y equilibrado, puede ayudarnos a ir eliminando esos "malos humos" que se nos producen dentro de nosotros. Esa sensación de que "me arde el alma" o "me pone de los nervios", son síntomas de que algo se esta cociendo en nuestra olla interior y si no levantamos la válvula de escape, de la manera adecuada, puede que a nuestro cuerpo le dé por SOMATIZAR. Y cómo muchos de vosotros seguro que ya sabéis, quién somatiza esta ira es el HÍGADO. Gracias al hígado, que amortigua la ira que sufrimos y manifestamos, nuestra alma está más o menos protegida, ya que éste absorbe toda la vibración rabiosa de esta conducta. Pero como todo en la vida, hay un límite y el hígado también lo tiene.
Si te sientes así ¿puedo hacerte dos preguntas?
1ª ¿Cómo es tu sentido del humor?  ¿Qué tiene que ver la rabia con el humor? Pues bien, así me enrabio, así lo compenso con mi sentido del humor.
2ª ¿Qué alimentos comes?  ¿Qué tiene que ver la rabia con la alimentación? Pues bien, así me enrabio, así lo compenso con los alimentos que me gustan.
Cuéntamelo y verás cual es el estado de tu hígado.
 
Feliz día
 
Ilde García
Psicoterapeuta y Nutricionista
Colaborador Instituto AMI y Centre positiva-Ment
T. 628 704 281

martes, 22 de abril de 2014

RECUERDOS

Dicen que el ser humano no es perfecto, a pesar de ostentar el galardón de ser lo más evolucionado de la Tierra (según otro ser humano, claro). Sin embargo poseemos una cualidad que no se sabe si es una bendición o una maldición: RECORDAR.

Los recuerdos son aquellas experiencias del pasado en forma de imágenes, que se nos activan cuando conectamos con un sentimiento concreto. Es decir, que una experiencia asociada a un sentimiento nos lleva a un recuerdo. En nuestra vida rutinaria aparecen recuerdos de todo tipo, incluso me atrevería a decir que es algo que no se puede clasificar de ninguna manera. Pero para que se active un recuerdo tiene que activarse primero la emoción; os pondré un ejemplo:

Imaginad un oficinista que está inmerso en su absorbente trabajo ¿Qué recuerdos pueden venirle a la memoria? seguramente ninguno ya que su sentido emocional está aletargado, debido a su alta actividad mental y concentración. Pero resulta que de repente escucha a una compañera que pasa por su lado, llevando consigo una documentación a otra mesa, tarareando una hermosa canción de los años 80. Éste la escucha y recuerda que con esa canción se enamoró de su primera novieta en el instituto. Por su memoria pasan en aquel momento, aquellas sensaciones emocionales de aquel momento, aquella vivencia y los sentimientos que surgieron de su alma. ¿Qué habría ocurrido si su compañera no hubiese pasado por su lado tarareando aquella canción? Que no habría rescatado aquel recuerdo. Lo habría hecho seguramente en otro momento pero no en ese.

Generalmente los recuerdos nos llevan mucho a la infancia y a la adolescencia, debido a que estas etapas de la vida son las que hemos vivido con más intensidad emocional: aquel juguete tan especial el día de Reyes, aquel primer amor a los 15 años, aquellas vivencias con los amigos y amigas del "insti", aquellos conciertos, el primer baño de la temporada de verano, son tantos. La memoria rescata del pasado aquellos momentos tan bonitos, intensos y emocionantes como los traumáticos, repulsivos e indeseables. Cada uno de esos momentos provocó en nosotros una reacción emocional de tal importancia, que ha permanecido en algún lugar de nuestro ser para siempre. Y sin saber cómo un buen día salen, se ponen de manifiesto. Esas reacciones emocionales forman parte de nuestro ser y también van forjando nuestra conducta día a día; van aportando su granito de arena en la construcción y desarrollo de nuestra persona ya que lo que somos hoy es el largo resultado de lo que vivimos ayer.

Recordad pues todas aquellas experiencias del pasado en las que vivisteis intensamente y experimentad toda aquella explosión de emociones y sentimientos. Sentíos vivos aunque tengáis 40, 50, 60, 70, 80, 90 ó 100 años. Los recuerdos y los sentimientos asociados a aquellos recuerdos jamás os los podrá arrebatar nadie. Ni siquiera vosotros mismos. Ya que si una vez los vivisteis los podéis volver a vivir cuando lo deseéis.
 
Felices recuerdos a todos y todas
 
Ilde García
Psicoterapeuta y Nutricionista
Colaborador Instituto AMI y Centre positiva-Ment
T. 628 704 281

domingo, 20 de abril de 2014

LO BONITO DE MORIR

Hace tiempo entré en un mundo desconocido para mí. Un mundo al que le tenía un respeto increíble, incluso miedo. La muerte. Esa palabra que a veces nos aterra y debido al paradigma que ocupa tendemos a negarla, desecharla incluso menospreciarla. La gente me dice a veces "todo tiene solución menos la muerte".
Yo les respondo: -no, incluso la muerte tiene solución-. Occidente esta sumergido en una cultura de racionalidad a veces extrema que hace que nos olvidemos de las 2 preguntas más universales -¿De dónde venimos? y ¿Adónde vamos?-. De hecho venimos de la muerte y regresamos a la muerte, eso si coincidiéramos en que la vida es lo que hay en medio de ambas muertes. Las culturas orientales, incluso las culturas ancestrales han rendido un respeto a la muerte como algo realmente natural incluso divino. La conexión con el Universo a través de la muerte es algo tan innato y evidente que quizás deberíamos debatir con toda naturalidad la hermosa filosofía de ésta. Lejos de la imagen de la muerte que nos llega a través del cine o de la morbosidad que nos llega a través de nuestra anticuada cultura nacional, de sacerdotes vestidos de negro con sus caras demacradas y huesudas, la muerte representa la reconexión con nuestro lado más espiritual: soltamos todo lo material que nos aferra a lo terrenal y entramos en comunión con nuestra espiritualidad más profunda. Desde antiguo, lo maestros budistas acompañaban a los moribundos, en su etapa final de la vida en la tierra, a través de un sabio proceso de integración entre el ser de la persona y su lugar en el Universo. Muchas culturas amerindias rendían un culto amoroso a la persona que estaba a punto de abandonar su cuerpo, para reconducirlo hacia lo divino. Incluso, algunos pueblos sufíes relataban, sin rencor y con mucho respeto, al difunto las cosas malas que había hecho en vida (en lugar de las buenas), con la sana intención de hacer que su alma tuviera en cuenta lo dicho por sus familiares y amigos para purificar, corregir o transformar sus actos venideros. Nuestra cultura occidental vive la muerte también con un respeto inmaculado, pero no es la forma sino el fondo lo que marca la diferencia ¿Qué hay detrás de la vida según nuestra cultura? Algunos opinan que nuestra vida llega al fin y acabamos en la "nada"; algo parecido a los antiguos vikingos cuando sus drakkars caían por las cataratas del final del océano, al abismo de la "nada universal". Sin embargo, lo que ha unido a la humanidad en torno a la muerte, es que tras la vida todos vamos a reunirnos al Reino de los Dioses que nos corresponde, según la filosofía que nos toca vivir.  En definitiva, todo tiene solución, incluso la muerte.
 
¿Qué hay después de la vida? Mucha gente me lo pregunta y no soy teólogo, ni religioso, ni filósofo, ni tanatólogo. Yo no sé nada sobre la muerte. Yo no soy el más indicado para responder a esta pregunta porque ha veces me digo a mí mismo: -¿Y si todos estuviéramos equivocados y luego es algo completamente diferente a lo que nos han enseñado? ¿Y si nadie tuviera razón? ni cristianos, ni budistas, ni musulmanes, ni judíos, ni amerindios, ni mayas, ni egipcios, nadie-. Sí, supongo que sería poner en tela de juicio una sabiduría ancestral y universal. Pero para eso está la filosofía, para hacerse preguntas sin esperar una respuesta. A veces es mejor quedarse sin respuesta que una contestación partidista y absurda. Pero que nadie se asuste, solo es una simple pregunta personal que no pretende tirar por tierra ninguna idea filosófica.
 
Lo único que hasta ahora me ha enseñado la muerte es, que tras la pérdida de un ser querido, nos invade una sensación de abandono increíble, un vacío existencial o un derrumbamiento de las estructuras internas. En muchos casos personales va acompañado de complejos como la culpa o la responsabilidad. Y es que cuando alguien importante en nuestro entorno cruza el paso de la vida a la muerte, a veces no importa a dónde va el alma del difunto, si ya no está con nosotros.
 
Como decía un amigo mío y filósofo de tabernas, la vida es una peligrosa aventura de la que no saldremos vivos de ella. Humor negro :-)
 
 
Ilde García
Psicoterapeuta y Nutricionista
Colaborador Instituto AMI y Centre positiva-Ment
ildegarciachica@gmail.com
T. 628 704 281

martes, 15 de abril de 2014

LA IMPORTANCIA DE MEDITAR


En el anterior artículo llamado "El momento presente" hable de la importancia de vivir el aquí y el ahora. Algunas personas me han hecho comentarios y preguntas muy interesantes, pero hay una cosa que inquieta a muchos-¿Cómo consigo llegar a ese estado de abandonar mi mente para vivir el aquí y ahora?- o incluso me dicen -Es que yo, cuando me pongo a meditar, siempre acabo pensando en los problemas cotidianos y me descentro de la meditación ¿eso es malo?-. Me gustaría haceros un comentario ¿Os acordáis de la película "Come, reza, ama" que protagonizaban Julia Roberts y Javier Bardem? Hay una escena en que, el personaje que encarna Julia Roberts, esta haciendo su ejercicio de meditación diaria y su pensamiento no se apartaba de cómo debía decorar su sala de meditación. Tenía su mente puesta en un momento futuro, en un proyecto en el que le estaba poniendo mucha ilusión; pero también podría haber sido invadida por un pensamiento de carácter traumático, cosa que sucede a menudo. Los que hemos pasado por eso nos vemos muy bien reflejados porque es natural. Al igual que un deportista se entrena para competir, un meditador entrena su mente para abandonar sus pensamientos. Es el proceso natural de las cosas. En las clases que dirijo tanto de meditación como de otras disciplinas (Chi-kung, Tai-chi) siempre les digo a los participantes: -No os preocupéis si no os sale bien. Para hacer bien las cosas, primero hay que hacerlas mal. Es el proceso natural. Permitíos hacer mal las cosas sin juzgaros ni autoexigiros demasiado-. Y es que la mente tiene mucha fuerza, tanto la consciente como la inconsciente. La mente actúa como el dial de una radio, puede sintonizar con un recuerdo del pasado y con un proyecto futuro en un instante. Sin embargo, la mente, tarde o temprano tiene que dejar de sintonizar, debe tender al equilibrio en el momento presente, en ese momento en el que no sucede ninguna reacción emocionalmente agitada. Es la agitación mental la que lleva al cerebro a producir ondas gamma, que son las más fuertes debido a las situaciones más extremas que nos podrían llevar a trastornos graves.
 
La meditación nos ayuda a relajar la mente, a omitir los pensamientos y recuerdos del pasado, que no son funcionalmente importantes para vivir el momento presente. La meditación es sanadora y nos lleva a estados de bienestar y tranquilidad. Desde el bienestar de la mente se origina la sanación de las emociones y del cuerpo físico. Incluso, casi milagrosamente, se sana también las cosas del entorno.
 
Mente sana ==> Emociones sanas ==> Cuerpo sano ==> Entorno sano
 
Si quieres que tu entorno cambie, empieza por cambiar tú.
 
Om Namah Shivaya
 
 
Ilde García
Psicoterapeuta y Nutricionista
Colaborador Instituto AMI y Centre positiva-Ment
T. 628 704 281